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La Archicofradía del Rosario, data de la primera mitad del siglo XV, aunque documentalmente se tienen noticias de finales de 1599, principios de 1600.
Recibe el sobrenombre de Ilustre en el año 1750 y por aunar la creación en su Capilla de otras cofradías, llamadas adyuctrices, además de Ilustre será nombrada Archicofradía.
El 25 de Marzo de 1753 se crea el Paso de Oficiales con un numero de 70 nazarenos penitentes y 15 gallardetes con los 15 misterios del rosario, comprometiéndose a sacar en procesión el Viernes Santo a Ntra. Sra. Del Rosario, Ntro. Padre Jesús con la Cruz a cuestas, la Virgen de la Amargura, San Juan, la Magdalena y la Verónica. Por esta razón, por los años 1750-1756 es encargada al escultor Francisco Salzillo una imagen de la Virgen de la Amargura. Es el nacimiento del Paso Blanco.
En un principio, el color de las túnicas de los oficiales será el morado, pero en su reactivación, en la segunda mitad del siglo XIX se cambiará por el blanco. El distintivo con el que acudían a la procesión era el escudo en campo rojo con el águila dorada y por tanto, ya en 1780 eran llamados "SanJuanistas".
Durante el reinado de Fernando VII, la Ilustre Archicofradía del Rosario recibe el apelativo de Real, por haber nombrado a éste el primero de los 15 esclavos-mayordomos quedando configurado el nombre de la primitiva cofradía con el de Muy Real e Ilustre Orden Archicofradía de Ntra. Sra. del Rosario.
El 15 de Agosto de 1852 es presentada una solicitud a la Muy Real e Ilustre Archicofradía de Ntra. Sra. del Rosario para formar una sección de nazarenos de indefinido numero de miembros en recuerdo del Paso de Oficiales y pidiendo se les autorice a usar el color blanco en las túnicas por ser éste uno de los propios de la Virgen y poder sacar en procesión todas la imágenes pertenecientes a la Cofradía, en especial San Juan Evangelista, llevando sus componentes el escudo de éste Santo y por distintivo el rosario, dejando en exclusiva la devoción hacia la Virgen de la Amargura. En la última cláusula de esta solicitud se solicita la total autonomía, comprometiéndose a sufragar todos los gastos originados en la procesión.
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